NECESITO EL TRABAJO
Nunca antes había acudido a una entrevista de trabajo a una hora en la que el sol ya no iluminaba. Normalmente solían ser a media mañana. Y si no lo eran, ella prefería no ir, y dedicar las tardes a leer o echarse la siesta un rato, si le dejaba su hijo pequeño. Pero esta vez iba a acudir, porque necesitaba un trabajo con urgencia. Daba igual lo que fuese: camarera, niñera… Sus padres estaban teniendo dificultades y ella se sentía culpable de no poder contribuir a la economía familiar. El anuncio era extraño: «Se necesitan mujeres para trabajo nocturno en restauración. Acudan vestidas de negro y con labios pintados de rojo. Abstenerse suéteres de cuello alto». Pero estaba desesperada, así que ignoró sus propias dudas, se enfundó en un vestido negro de escote cuadrado, y se pintó los labios con un viejo lápiz de labios rojo que encontró. El lugar era tan sombrío y extraño como el anuncio. Las oficinas estaban desiertas, parecían abandonadas. Cuando subía las escaleras se cruzó ...